domingo, 12 de octubre de 2014

Capitulo Cuatro Blood of Olympus Jason

Capitulo IV
Jason 

La lucha estaba yendo de maravilla, hasta que fue apuñalado.

Jason ataco con su gladius girando sobre si, vaporizando a los pretendientes más cercanos, para luego impulsarse hacia la mesa y pasar sobre la cabeza de Antínoo. En el aire deseo que su espada se transformara en una jabalina – un truco que nunca había probado con esta espada –pero de alguna manera estaba seguro de que funcionaría.


Aterrizo en sus pies con un pilum de dos metros de largo. Cuando Antínoo se giro para verlo, Jason puso la punta afilada de Oro Imperial a través del torax del zombie. 

Antínoo miro hacia abajo sin poder creerlo. “Tu…”

“Disfruta de los Campos de Asfódelos.” Jason extrajo la pilum y Antínoo se redujo a polvo.  
Jason continúo luchando, atacando con su jabalina – atravesando a los fantasmas, haciendo perder el equilibrio a los zombies.

A través de la plaza, Annabeth luchaba como un demonio. Su espada de diente de Drakon acababa con los pretendientes lo suficientemente estúpidos como para enfrentarse a ella.  

Cerca de la fuente de arena, Piper había desenvainado su espada  – una hoja de bronce acerrado que le había quitado a Zethes, el hijo de Bóreas. Acuchillaba y empalaba con su mano derecha, mientras que lanzaba tomates a través de la cornucopia con su mano izquierda, mientras que le gritaba a los pretendientes: “¡Cuidado! ¡Es muy peligroso!”


Eso era lo que ellos querían oir, por lo que comenzaron a correr, para luego detenerse confundidos a medio camino y regresar a luchar de nuevo. 

El tirano Griego Hipias se lanzo hacia Piper, con su daga lista, pero Piper lo noqueo con un disparo de carne cocida directo al pecho. Se tropezó hacia la fuente y grito mientras se desintegraba.

Una flecha silbo hacia el rostro de Jason. La lanzo lejos con una corriente de viento, para luego atravesar a una docena de zombies armados con espadas y notar que los pretendientes estaban reagrupándose cerca de la fuente para atacar a Annabeth. Alzo su jabalina hacia el cielo. Una esfera de electricidad salto desde la punta y vaporizo a los fantasmas hasta los átomos, dejando un cráter humeante donde había estado la fuente.

En el transcurso de los últimos meses, Jason había luchado en tantas batallas, pero estaba olvidando lo que se sentía estar en forma para la pelea. Claro que estaba asustado, pero un gran peso se le quito de los hombros. Por primera vez desde que despertó en Arizona con sus memorias borradas, Jason se sentía completo.

Sabía quién era en realidad. Había escogido a su familia, y no tenía nada que ver con Beryl Grace o con Jupiter. Su familia eran todos los semidioses con los que había luchado a su lado, Romanos y Griegos, nuevos y viejos amigos. No iba a permitir por nada del mundo que alguien rompiera esta familia. 


Invoco a los vientos y disparo a tres zombies por el borde de la montaña como si fueran muñecas de trapo. Empalo a un cuarto, luego deseo que su jabalina regresara a su forma de espada y atravesó otro grupo de espiritus.

Pronto dejo de tener enemigos. Los fantasmas restantes estaban desapareciendo solos. Annabeth atravesó a Asdrubal el Cartaginense, y Jason cometió el error de envainar su espada. Un dolor se encendió en su espalda baja –tan filoso y helado que creyó por un momento que Khione, la diosa de las nieves, lo había tocado. (Nota del traductor: Un juego de palabras, una herida helada y un dolor que se enciende. Frio y calor)  

Cerca de su oído, Michael Varus susurro, “Nace como un romano, muere como un romano.”
La punta de una espada dorada apareció en la parte de delante de la camisa de Jason, justo debajo de su caja torácica.

Jason cayó de rodillas. Los gritos de Piper sonaban a kilómetros de distancia. Se sentía como si estuviera flotando en agua salada –su cuerpo sin peso, su cabeza meciéndose.  

Piper corrió hacia él. Miro sin sentir nada mientras ella sacaba su espada aserrada y cortaba la armadura de Michael Varus con un ka-chunk metalico.

Un soplo de frío movió el pelo de Jason. Polvo se acento alrededor de él y un casco vacío de legionario rodo por las rocas. El semidios malvado había muerto – no sin antes hacer un último acto.
“¡Jason!” Piper lo atrapo del hombro cuando comenzó a caer. Él  jadeo cuando élla saco la espada de su espalda. Luego lo puso en el suelo, acomodando su cabeza en una roca.

Annabeth corrió a su encuentro. Tenía una cortada terrible en su cuello. “Dioses.” Annabeth dijo al ver la herida en el costado de Jason. “Oh, dioses.”

“Gracias,” Jason murmuro. “Estaba preocupado de que se tratara de algo peor.”
Sus brazos y piernas comenzaron a agitarse cuando su cuerpo entro en shock, enviando toda su sangre al pecho. El dolor era embotado, lo cual lo sorprendio, pero la camisa era de un intenso rojo. La cortada estaba humeando.

Estaba bastante seguro de que las heridas de espada no humeaban.
“Estaras bien” Piper dijo las palabras como si fuera una orden. Su tono ayudo a tranquilizar su respiración.

 “¡Annabeth, la ambrosia!”

Annabeth se agito.  “Claro, claro. Ya voy” Busco entre sus viveres y desenvolvió una porción de comida de los dioses.

“Necesitamos parar el sangrado” Piper uso su daga para cortar la tela de su falda. Luego la rompió para poder fabricar vendas.

Jason se preguntó cómo es que sabía tanto sobre primero auxilios. Ella cubrió las heridas de su espalda y estomago mientras Annabeth le daba pequeños trozos de ambrosía en la boca.

Los dedos de Annabeth temblaban. Despues de todas las cosas que ella había experimentado, Jason encontraba extraño que se pusiera nerviosa cuando Piper se encontraba tan calmada. Fue entonces que lo entendio –Annabeth podía permitirse estar asustada por él, pero Piper no. Estaba completamente concentrada en salvarlo.

Annabeth le dio otro pedacito de ambrosia. “Jason, lo – lo siento. Sobre lo de tu mamá. Pero la manera en la que lo manejaste…. Eso fue muy valiente.”

Jason trato de no cerrar sus ojos. Cada vez que lo hacía, veía al espíritu de su mamá desintegrándose.
“No se trataba de ella” él dijo. “Al menos no era algo que pudiera salvar. No tenía otra opción.”

Annabeth tomo una respiración rápida. “No había una buena opción, tal vez … pero un amigo mío, Luke. Su mamá tenía un problema similar. Él no lo tomo tan bien.”

Su voz se quebró. Jason no sabía mucho sobre el pasado de Annabeth, pero Piper lo miro con preocupación.

“Te cubri las heridas tanto como pude,” ella dijo. “La sangre esta empapando todo. Y sigue saliendo humo, no tengo idea de por qué".

“Oro Imperial”, Annabeth dijo, su voz temblorosa. “Es mortal para los semidioses, es solo cuestión de tiempo para que –“

“Estara bien” Piper insistió. “Necesitamos regresarlo al barco.”

“No me siento tan mal,” Jason dijo. Y era verdad. La ambrosia había aclarado su cabeza. El calor estaba colándose a través de sus piernas y brazos. “Tal vez podría volar…” Jason se sentó. Su visión adquirio un tono verdoso. “O tal vez no…”

Piper volvió a tomarlo del hombro cuando se inclino hacia un lado. “Tranquilo, Chispas. Necesitamos contactarnos con el Argo II para que nos ayuden.”

“No me habías llamado Chispas desde hace mucho tiempo.”

Piper beso su frente. “Quedate conmigo y te insultare todo lo que quieras.”

Annabeth escaneo las ruinas. La fachada mágica se había desvanecido, dejando solo los muros derruidos y los sitios de excavación.  “Podríamos usar las bengalas de emergencia, pero –“

“No,” Jason dijo. “Leo llenaría la cima de la montaña con fuego griego. Tal vez si me apoyara en ustedes, podría caminar.”


“Absolutamente no,” Piper lo regaño. “Eso tomaría mucho tiempo.” Ella metio la mano en su bolsa y saco un espejo compacto. “Annabeth, ¿sabes código Morse?” 

“Claro que si”
“Y Leo también” Piper le entrego el espejo. “Él está vigilando desde el barco. Ve al borde y – ”

“¡Lo sorprendo!” La cara de Annabeth se puso roja.  “Eso se escucho mal. Pero si buena idea.”
Corrio hacia las ruinas. (Nota del traductor: en ingles Annabeth dice “flash him” usando el doble sentido de flash; como destello de luz y como el argot en EUA para salir desnudo a la calle con el propósito de sorprender a la gente. Es por eso que Annabeth se ruboriza.)

Piper extrajo una botella de néctar y le dio a Jason un sorbo. “Aguanta un poco. No moriras por un estúpido piercing.”

Jason se las arreglo para sonreir. “Al menos no fue un golpe en la cabeza. No me desmaye en toda la pelea.”

“Acabaste con, por lo menos, doscientos enemigos,” Piper le dijo. “Eres escalofriantemente bueno.”
“Ustedes me ayudaron”
“Tal vez, pero … oye quédate con nosotros.”

La cabeza de Jason comenzó a marearse. Las fracturas en las rocas se vieron borrosas.
“Un poco mareado” murmuro.

“Más néctar,” Piper ordeno. “Listo. ¿Sabe bien?”
“Si. Si, gracias.”

De hecho el néctar sabía cómo a aserrín líquido, pero Jason prefirió no decirlo. Desde la Casa de Hades cuando renunció al puesto de praetor, la ambrosía y el néctar dejaron de tener el sabor de su comida favorita del Campamento Jupiter. Era como si la memoria de su viejo hogar ya no tuviera el poder de curarlo.

Nace como un romano, muere como un romano, Michael Varus había dicho.

Miro el humo que reptaba desde sus heridas. Tenía cosas peores de que preocuparse además de la perdida de sangre. Annabeth tenía razón sobre el Oro Imperial. La sustancia era mortal para los semidioses y para los monstruos por igual.

La herida hecha por Varus hacia todo lo posible para alimentarse de la fuerza vital de Jason.

Habia visto a un semidios morir de esta manera. No era una manera rápida o bonita de irse.
No puedo morir, se dijo a si mismo. Mis amigos dependen de mi.

Las palabras de Antínoo vibraban en sus oídos – sobre los gigantes en Atenas, el viaje imposible que tenía por delante el Argo II, el misterioso cazador que Gea había enviado a interceptar a la Atenea Parthenos.

“Reyna, Nico y el entrenador Hedge,” dijo. “Estan en peligro. Necesitamos avisarles.”

“Nos encargaremos de eso cuando lleguemos al barco,” Piper prometío. “Tu trabajo ahora es relajarte.” El tono que uso era dulce y confiado, pero sus ojos estaban llenos de lágrimas. “Además, ellos tres son un equipo rudo. Estaran bien.”

Jason tenía la esperanza de que fuera así. Reyna había arriesgado tanto para ayudarlos. El entrenador Hedge era un poco hartante a veces, pero era un protector leal para toda la tripulación. Y Nico… Jason estaba especialmente preocupado por él.

Piper acaricio con su pulgar la cicatriz en el labio de Jason . “Una vez que la guerra termine… todo se resolverá para Nico. Hiciste lo que pudiste, siendo un amigo para él.”

Jason no estaba seguro de que decir. No le había contado a Piper nada sobre sus conversaciones con Nico. Habia mantenido el secreto de di Angelo.

Aún así … Piper parecía notar que algo estaba mal. Al ser una hija de Afrodita, tal vez podía sentir cuando alguien tenía un problema de corazón roto. No había presionado a Jason para que hablara sobre eso. Era algo que apreciaba.

Otra oleada de dolor lo torturo.

“Concéntrate en mi voz” Piper beso su frente. “Piensa en algo bueno. Pastel de cumpleaños en el parque de Roma –“

“Eso fue lindo”

“El ultimo invierno,” ella sugirió. “La guerra de malvaviscos en la fogata.”

“Te vencí completamente”

“¡Tuviste bombones en el pelo por días!”

“Claro que no”

La mente de Jason viajo a mejores tiempos.

Quería quedarse para siempre en este momento – hablando con Piper, tomando su mano, sin preocuparse por los gigantes o Gea o la locura de su madre.

Sabía que necesitaban regresar al barco. Estaba en mal estado. Tenían la información por la que habían venido. Pero ahora que estaba recostado sobre las frías rocas, Jason tuvo una sensación de estar incompleto. La historia de los pretendientes y la reina Penelope… sus pensamientos sobre la familia… sus sueños más recientes. Todas esas cosas daban vueltas sobre su cabeza. Había algo más en este lugar – algo que faltaba.

Annabeth vino cojeando desde el borde de la montaña.
“¿Estas herida? Jason le pregunto.

Annabeth miro hacia su tobillo. “Esta bien. Es solo mi vieja herida de las cavernas de Roma. A veces cuando me estreso … No es importante. Ya le envie la señal a Leo. Frank cambiara de forma, volara hacia aquí y nos llevara al barco. Necesito hacerte una camilla para mantenerte estable.”

Jason se imaginó colgando de una hamaca, balanceándose en las garras de Frank el águila gigante, pero decidio que eso era mejor que morir.

Annabeth se puso a trabajar. Tomo los harapos que habían dejado atrás los pretendientes –un cinturón de cuero, una túnica rota, cordones de las sandalias, un manto rojo y un par de puntas de lanza rotas. Sus manos se movían con rapidez alrededor de los materiales –rasgando, tejiendo, amarrando, trenzando.

“¿Cómo haces todo eso?” Jason pregunto con sorpresa.

“Practique durante mi aventura bajo Roma” Annabeth continuo trabajando. “No había tenido una razón para tejer, pero en ocasiones es útil, como cuando quieres mantener lejos a las arañas…”

Amarro el ultimo trozo de cuero y voilà – una camilla lo suficientemente larga para soportar a Jason, con lanzas como barras de agarre y cinturones para inmovilizar en el medio.

Piper silbo en forma de apoyo. “La siguiente vez que necesite modificar un vestido, hablare contigo.”

 “Callate, McLean,” Annabeth dijo, pero sus ojos brillaban con satisfacción. “Ahora, vamos a inmovilizarlo”

“Esperen” Jason dijo.

Su corazón martilleaba. Ver a Annabeth tejer la cama, Jason recordó la historia de Penelope – de como soporto veinte años, esperando a que su esposo Odiseo regresara.

“Una cama,” Jason dijo. “Existia una cama especial en este palacio.”
Piper lo miro preocupada. “Jason, haz perdido un monton de sangre.”

“No estoy alucinando” él insistio. “La cama matrimonial era sagrada. Si había un lugar donde pudieras hablar con Juno…” Tomo una bocanada de aire y grito. “¡Juno!” 

Silencio.

Tal vez Piper tenía razón. No estaba pensando claro.

Pero, a unos vente metros de distancia, el suelo de roca se resquebrajo. Ramas crecieron desde el suelo, cambiando de forma y tamaño hasta que un olivo adulto cubrió con su sombra el patio. (Nota del traductor: en ingles dice courtyard, lo que se podría traducir como patio del rey. Asi que es perfecto que la reina de los dioses se aparezca allí mismo)  

Debajo de un dosel de hojas verde oscuro estaba de pie una mujer de cabello oscuro con un vestido blanco, una piel de leopardo sobre sus hombros. Su baculo estaba coronado por una flor de loto blanca. Tenía una expresión de tranquildad y de realeza.

“Mis héroes,” la diosa dijo.

“Hera,” Piper dijo.

“Juno,” Jason la corrigio

“Lo que sea”, Annabeth gruño. “¿Qué asuntos la traen por aquí, su Bovina Majestad?”

Los oscuros ojos de Juno centellaron peligrosamente. “Annabeth Chase. Tan dulce como siempre.”

“Bueno, si,” Annabeth le respondio, “Acabo de regresar del Tartaro, por lo que mis modales están un poco oxidados, especialmente hacia la diosa que borro las memorias de mi novio, lo desapareció por meses y luego – “

“Honestamente, niña. ¿Vamos a pelear de nuevo por eso?”

“¿No se supone que deberías de sufrir por la doble personalidad?” Annabeth pregunto. “Me refiero –más de lo usual”

“Momento,” Jason intercedio. También tenía muchas razones para odiar a Juno, pero por el momento había otros temas que tratar. “Juno, necesitamos tu ayuda. Nosotros – “ Jason trato de sentarse e inmediatamente se arrepintió de hacerlo. Sus intestinos parecían estar siendo torcidos por un tenedor gigante para spaghetti.

Piper evito que volviera a caer. “Primero lo primero,” ella dijo. “Jason esta herido. ¡Sanalo!”
La diosa fruncio el ceño. Su silueta vibro desequilibrada.

“Hay cosas que los no podemos curar,” ella dijo. “Su herida alcanza su alma y su cuerpo. Tendras que luchar contra ella, Jason Grace… tienes que sobrevivir.”

“Oh si, gracias,” él dijo, con la boca seca. “Eso intento.”

¿A que te refieres con que la herida esta tocando su alma?” Piper demando. “¿Por qué no puedes –“

“Mis héroes, el tiempo juntos es corto,” Juno dijo. “Estoy agradecida que me hayan invocado. He pasado semanas en un estado de dolor y confusión.. mis naturalezas griega y romana luchando entre ellas. Peor, me he visto forzada a esconderme de Jupiter, que me busca debido a su ira ciega, creyendo que yo cause esta guerra con Gea.”

 “Que terrible,” Annabeth dijo “¿Quién pensaría una cosa asi?”

Juno la miro irritada. “Afortunadamente, este lugar es sagrado para mi. Al haber eliminado a esos fantasmas, lo han purificado y me dieron un momento de claridad. Me será posible hablar con ustedes –aunque sea un momento.”

“¿Por qué es sagrado … ?” Los ojos de Piper se abrieron. “Oh. ¡La cama matrimonial!”

“¿Cama matrimonial?” Annabeth pregunto. “No veo ninguna –“

“La cama de Penelope y Odiseo,” Piper le explico. “Uno de los postes de la cama era un árbol de olivo vivo, por lo que era imposible moverla.”

“Asi es.” Juno paso su mano por la corteza del olivo. “Una cama matrimonial inamovible. ¡Que bello símbolo!  Como Penelope, la esposa más fiel, manteniéndose firme, alejando a cientos de pretendientes todos los años porque estaba segura de que su esposo regresaría. Odiseo y Penelope –la epitome del matrimonio perfecto.” ’

Incluso en su pobre condición, Jason estaba bastante seguro de que Odiseo estuvo con otras mujeres durante sus viajes, pero decidio que no era buena idea traerlo a la conversación.

“¿Podrías darnos un consejo, al menos?” pidió. “¿Qué es lo que debemos hacer?”

“Naveguen a través del Peloponeso,” dijo la diosa. “Como sospechan, esa es la única ruta posible.  En su camino, busquen a la diosa de la victoria en Olimpia. Esta fuera de control. Al menos que la puedan atrapar, la brecha entre los romanos y los griegos nunca podrá ser curada.” 

“¿Te refieres a Nike?” Annabeth pregunto. “¿Cómo es que perdió el control?”

Truenos sonaron en el cielo, haciendo temblar la montaña.
“Explicarlo tomaría mucho tiempo,” Juno dijo.  “Debo de irme antes de que Jupiter me encuentre. Una vez que me vaya no podre ayudarles de nuevo.”

Jason evito contestarle con: ¿Cuándo fue la primera vez que nos ayudaste?
“¿Qué más debemos de saber?” pregunto.

“Como lo oyeron, los gigantes están reuniéndose en Grecia. Unos cuantos dioses podrán ayudarles en su aventura, pero no soy el único Olimpico que tiene problemas con Jupiter. Los gemelos también sufren por su ira.”

 “¿Artemisa y Apolo?’ Piper pregunto. “¿Por qué?’

La imagen de Juno comenzó a desvanecerse. “Si llegan a la isla de Delos, ellos estarán listos para ayudarles. Están desesperados por hacer algo que les ayude a estar en paz con Jupiter.  Vayanse. Tal vez nos veremos de nuevo en Atenas, si es que triunfan. Si no lo hacen…”


La diosa desapareció, o tal vez la vista le estaba fallando a Jason. El dolor lo arrollo. Su cabeza se inclinó hacia atrás. Vio que un águila gigante planeaba en círculos sobre ellos. Luego el cielo azul se volvió negro y Jason dejo de ver. 


Ya puedes leer el capitulo Cinco, da clic en el link aqui debajo. 

Capitulo tres              Capitulo Cinco

2 comentarios:

  1. cada cuanto tiempo se suben los capitulos?

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    1. Normalmente los traductores subimos actualizaciones de los capitulos cada dos días o algo así; pero debido a que estudiamos esta semana hemos tenido dificultades.

      Gracias por tu preocupación, en breve actualizaremos este capitulo.

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